La nueva crónica

Ya otras veces he comentado que me he aficionado a leer una publicación semanal de análisis sociopolítico de la actualidad. Época se llama. De camino a Uyuni pasamos por Oruro y allí estuvimos unas horas girando y fatigando las calles del centro que, por cierto, me recordaron al sabor de Montevideo, qué sé yo… El caso es que en una librería de temas indígenas, pueblos originarios, derecho a la autonomía, buen gobierno, folklores y demás contingencias de esta tierra encontré un periódico semanal, con el mismo formato que Época y más atractivo en su diseño, pues no presenta la aberrante publicidad de PRODEM (casa privada de crédito) enmarcando el nombre del ejemplar. Se llama NUEVA CRÓNICA y como subtítulo añade –Y BUEN GOBIERNO-, así, entre guiones y en mayúsculas en un cuerpo un poco más pequeño. Además, en la portada aparece la reproducción de un cuadro de un tal Eusebio Choque, sus pinturas recorrerán este número de Nueva Crónica y serán una serie de óleos muy coloridos donde aparecen atuendos indígenas corporeizados, como si vistieran a hombres que no están ahí, y siempre de espaldas. Además, en el caso del cuadro de la portada, aparecen hojas de coca aquí y allá y la wipphala en el centro de la composición.

Pues bien, lo compro y en el bus comienzo a leerlo, y en fin, no sé qué pensar, o quizá sí, pero lo que pienso no me gusta mucho. Este panfletillo (pasemos de ser imparciales a ser implacables) parece parido por mestizos rabiosos, por quienes consideran que el gobierno actual no los representa y se dedican a hacer leña del árbol aún no caído, escrito por los que detentaron la cultura o al menos la pensaron en sus manos demasiado tiempo. Ejemplo: artículo firmado por Edgar Cadima G. (¿para qué esa inicial final?). Dice en el subtitular que “Cualquier gobierno que se defina de indígena hace referencia a los intereses y la condición de un grupo de personas con ciertas características sociales, culturales y étnicas, diferentes de otro grupo social, y ejerce el poder en interés y beneficio de ese grupo racial.” El resto del artículo es fácil de imaginar, además de insistir en la naturaleza étnica del actual gobierno, insiste en sus deficiencias, sus malogros y problemas internos. Algunas de las cosas que menciona parecen ciertas y las leí o escuché en otras partes, pero el tono desabrido y enfadado, como el que se cabrea porque no le pasan la pelota en el patio del cole, hace que no quiera comprar nunca más esta Nueva Crónica.

Otros apuntes más interesantes en este mismo medio semanal, hace Daniela Espinoza M. (y dale con las iniciales) también desde la abigarrada crítica al gobierno, pero con visión constructiva y analítica. Quería dejarles aquí un par de parrafillos que me interesaron en su artículo “A Evo, la coca se le dio vuelta”, porque van en la dirección de lo que alguna vez he intentado transmitirles sobre el conflicto de la coca-cocaína-cultivos ilegales-economía-uso cotidiano-ritos. Antes les transcribiré su subtitular que me gustó porque a través de un mecanismo como de leyenda pone el estado de la cuestión en perspectiva, sin necesidad de mostrar ira hacia un Estado que si bien lleno de errores, ha repartido una parte de la riqueza entre quienes nunca tuvieron más que un pedazo de pan, llevando luz, carreteras y agua potable a rincones olvidados del país que ni eso tenían todavía; aunque es igualmente cierto que ahora lo que más lleva el gobierno a los rincones rurales son canchas de fútbol. Al pan pan.

“Dicen los que saben de estos menesteres, que cuando la hoja de coca cae al revés durante el rito de la lectura, es un mal presagio: se aleja la buena suerte y la mala fortuna comienza a dejar su rastro”

Pasemos a los dos párrafos que descansan bajo el epígrafe Del poder del discurso al poder del dinero:

“¿Y qué le queda a Evo Morales para afirmar su discurso en medio de un escenario de evidentes amenazas?

Para el analista Roberto Laserna la respuesta a esa pregunta es: dinero. “Es cierto que el barniz político se ha desgastado mucho y el discurso que tanto encandiló resulta cada vez menos creíble. Pero el fundamento central del proyecto, que ha sido la captura y el control de las rentas de recursos naturales, se mantiene, porque las rentas siguen siendo altas y el país sigue disfrutando de una bonanza exportadora como nunca en sus historia”.

Laserna sostiene que si hay grupos que se desilusionan por la falta de logros o la falsedad o ambivalencia del discurso, “los recursos aún disponibles le generan nuevos apoyos, como el de empresarios, militares, burócratas, o neutralizan a sectores absorbidos por la circulación de bienes y dinero, como los comerciantes, transportistas, artesanos, granjeros, etc. Y esto sin tomar en cuenta que el debilitamiento institucional amplía las oportunidades para grupos marginales e incluso ilegales, que llegado el momento expresarán de alguna manera su respaldo al actual estado de cosas.”

Y por último copiemos aquí que “La hoja de coca está alimentando una especie de siembra comunitaria de cocaína, lo que no pasaba antes pues eran los cárteles los que acopiaban la coca y los pocos que sembraban tenían también altos ingresos. Ahora, con la siembra despreocupada se ha extendido la siembra de coca no sólo en el Chapare, sino también en Yungas y se quiere extender a otras regiones, como ha sido el caso del TIPNIS”.

[Nota aclaratoria: El Chapare es una region al este de La Paz donde se sembró siempre la coca. Yungas es la zona amazónica del departamente de La Paz, en los ultimos años se ha extendido la siembra en esta zona, si uno mira los cultivos entiende que exceden con mucho lo necesario para satisfacer el consumo interno de esta planta milenaria. Relacionar el conflicto del TIPNIS con el cultivo de hoja de coca se viene haciendo desde distintos frentes y parecería que en el conflicto sobre la construcción o no de la carretera que atravesaría esta zona oriental del país está ligado a que las comunidades vienen sembrando aquí hoja de coca para su transformación en cocaína para la exportación al norte rico]

Parece que el gobierno de Evo, bajo este foco, no es tan indígena (o al menos no tan indigenista) y más bien se presenta como cualquier otro aparato estatal de nuestro mundo global: un engranaje al servicio de los intereses del dinero, y es que, como me dijo María Galindo (feminista, agitadora callejera, lesbiana, escritora, grafiteadora, etc.), el gobierno de Evo está al servicio de la banca, igual que lo estuvieron los gobiernos anteriores. Nada ha cambiado. Entonces tal vez sea más urgente preguntarse hacia dónde va este gobierno, cuáles están siendo sus mecanismos y sus herramientas para mantenerse en el poder, cuestionarlas y problematizarlas, y no expresar tanta queja lastimera porque los inditos, que hasta la revolución del 52 no podían entrar en la plaza Murillo ni caminar por las aceras, son ahora más reconocidos y tenidos en cuenta que los q’aras (voz aimara para blancos y en general mestizos).

En fin, quizá me excedí, pero no soporto la plañidera burguesa de quien siempre lo tuvo todo y ve peligrar sus simbólicos privilegios de clase.

Agur.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s