La fiesta de las Alasitas

El otro día leía una nota sobre el origen de esta fiesta. El autor quería sacar de la confusión a miles de bolivianos que la creen fiesta indígena, cuando en realidad, según el buen señor que firmaba la defensa, la fiesta comenzó con la colonia, en ningún caso antes de la fundación de la ciudad de Nuestra Señora de La Paz (hoy La Paz a secas), teniendo entonces esta fiesta un origen cristiano.

Y la verdad es que algo de esto debe de haber, o sea, algo de cristiano, aunque no sé si necesariamente está en el origen de este curioso festejo, les cuento lo que yo vi.

La fiesta consiste en comprar objetos de todo tipo, pero con la particularidad de que estos son tamaño mini. Sí, en el fondo se puede decir que es una feria de miniaturas, pero va un poco más allá, al darle los paceños a este rito un valor de futuro, una proyección del deseo encerrado, sea el que sea, aunque por lo que vi, se trataba más que nada de deseos materiales.

Entonces la fiesta consiste en que las calles se llenan de puestos donde venden un futuro glorioso en miniatura, y la gente se hace “chayar” las compras por los “guatiris” (que al parecer son una especie de hechiceros y que yo confundí con vendedores). No tengo fotos, pero estuve filmando un buen rato, fue un poco de novela, y es que al final va a tener razón Carpentier cuando decía que América es la tierra de lo real maravilloso, aquí todo se da en el paisaje, sin necesidad de inventarlo.

Registro de los principales objetos (por cantidad de aparición):

-Billetes en miniatura, euros, dólares, bolivianos… más a menudo de los dos primeros.

-Casas, parcelas.

-Automóviles

-Cestas de la compra, con todo lo que aquí uno encuentra en toda casa que visite: arroz, harina, leche, quinoa, papas, huevos, café, cerillas (marca Olho, brasileñas), detergente…

-Los cimientos de una futura casa. Esto fue lo que más llamó mi atención. O sea, había quien se compraba una casa en miniatura, esperando que la santa fortuna le concediese una muy pronto, pero los hay que con la estructura se conforman, y así llevaban las vigas y los suelos de cemento, adornados con un mini saco de hormigón y una palita. Genial. ¿Será que hasta en esto hay clases y que el pobre se compra la estructura porque tanto tanto no va a confiar en esta fiesta como para comprarse la mansión ya construida?

-objetos varios que van desde una silla de plástico, de esas de terraza, en miniatura, hasta dulces típicos o empanaditas, pasando por mini botellitas de cocacola, mini computadoras, mini pasaportes y mini seguros de automóviles (por 1 peso).

Pero había otra opción. En lugar de hacerte chayar tu comprar por el guatiri, podías ir a la iglesia de la zona (yo estaba en San Pedro, me va a costar dejar este barrio) y allí el señor cura, jovencísimo y considerablemente más alto que sus fieles, te echaba un poco de agua bendita encima de tus billetitos de euro. Esto debe suceder al mediodía en punto. Ahí estaba yo, con la cámara, en el jardincillo de la iglesia, abarrotado de gente que sin pudor se empujaba para que el agüita rozara su comprita. Todos con sus objetos en alto, no me costó sacar algún buen plano de todo esto, por aquello de la diferencia de altura, normalmente puedo ver todas sus coronillas. Salir de este lugar fue un poco infernal, porque todos debían entrar al recinto sacro, al parecer no bastaba con quedarse en el jardincillo, así que para arriba para abajo al fin pude salir a otro mogollón igual pero rodeado de puestos, y allí una señora argentina me dijo estas palabras.

¿De dónde sos? De España. Yo soy argentina. ¿Qué compraste? Nada, ¿Cómo nada? Tenés que comprar algo que quieras tener, hay de todo, algo encontrarás. Es que me gustaría algo que no reflejara nada material. De eso también hay, pero comprá, comprá algo. Yo vine hace tres años a por la casa y ya la tengo, así que este año volví a por el auto. Así que vino aposta para esto de las Alasitas? Sí.

También he de mencionar que esta celebración no es tan abrumadoramente general (aunque sí masiva) como yo me creía. Antes de pasar por la feria en cuestión fui a ver a Faustina (la chola que me invitó a su casa y a la que ahora ya visito con frecuencia). Quería ir a chayar con ella, ir donde ella fuera, por aquello de lo local… pues nada, ni ella ni la caserita que vente empanadas a su lado son seguidoras de esta fiesta. Uy no, señorita, yo no chayo. Faustina, no me llames señorita más, me llamo Helena. Sí, señorita Helenita, yo ya sé como se llama usted, señorita. Yo no chayo, señorita, yo eso de la pachamama no creo, señorita, yo soy cristiana, le dicen, yo creo en Dios, ¿no ve? ¿Pero cómo no va a creer en la pachamama? ¡¿No cree en la tierra, usted cultiva y vende papas?! No, nada, nada, señorita, yo soy cristiana no más.

Plof y stop, esta mujer no deja de sorprenderme.

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3 comentarios el “La fiesta de las Alasitas

  1. dice:

    Tráeme un Oscar miniatura, si no es muy caro…

  2. sinnevera dice:

    Eso está hecho!

  3. viole dice:

    y las miniaturas no se cuelgan luego de los ekekos? de ellos tengo ligero recuerdo, también los llenaban de billetes, coches….
    genial la faustina!!

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