Feminismo Comunitario

Vine a La Paz con el propósito de hacer un documental sobre mujeres, ¿cómo sobre mujeres? Sobre mujeres que se organizan, luchan, se movimentan, construyen a partir de una realidad que de salida les suele ser adversa sólo por ser eso, mujeres. Desde que llegué me he ido encontrando con todo tipo de historias y parece que se siguen acumulando en mi cuaderno, una gran colmena de la que no sé si seré capaz de dar cuenta siquiera parcial. Matilde, Faustina, Claudia, Kaipi, Ada Minoska, María del Pilar, y ahora también Julieta, Fortu, América, Susana, Juliana y sus dos hijas adolescentes. Esta última tanda de nombres son los que visten algunas de las feministas comunitarias de La Paz. Llevaba yo tiempo tras ellas, lo que conocía de su forma de organizarse me interesaba mucho, guardaba semejanzas con nuestro 15M del barrio, pero en este caso se trata de puras mujeres creando comunidad. Desde que llegué a su Café Carcajada, lindo rinconcito que se siente lleno de historias, fueron bien calurosas y amables conmigo, charlé rato con Fortu y Julieta y más tarde llegó América. La noche terminó en alegría y ayer Julieta organizó un almuerzo en su casa para las chicas al que me invitó y, claro, asistí.

Esta mujer es increíble, ella no querrá que yo hable así porque se empeña en no sobresalir a toda costa, insiste en que todas son partes iguales de la asamblea comunitaria, y claro que lo son, y todas son fantásticas, pero ella tira mucho del carro, pone toda su pasión en que esta experiencia salga adelante y desde aquí se aprecia ese empuje y esa constante energía. Además es poeta, escribe sus teorías feministas (en Hilando fino, por ejemplo) y le gusta tocar rock a la guitarra. Pero volvamos. En el feminismo comunitario se trata de construir comunidad para todos, hombres y mujeres, pero desde lo que su perspectiva feminista tenga para aportar a dicha construcción, así, se habla mucho de lo privado y lo público, de ciertos ámbitos relegados al oscurantismo (o sea, a la mujer) que desde este grupo intentan visibilizar, privilegiar entre todas (aún no leí Hilando fino, así que todo esto son puras vaguedades). Así, es importante la comida, la educación en los buenos alimentos, en el cuidado de la dieta desde el placer y el gusto. Ahora están con las tarkas, que son unas flautas de madera, típico instrumento andino junto con la quena y la zampoña. Se trata de aprender todas juntas a tocar, no importa lo paquete que sea una, las demás la ayudan y al final, más o menos, todas están en el mismo punto, se trata de cultivar también lo sensual, de los sentidos, y no sólo la pura racionalidad a base de teorías y conceptos sobre el género, la mujer, la autonomía, el asamblearismo… El cuerpo es igual de importante, comuniquémonos a través de él. Y ahí estuvimos, tras delicioso almuerzo, tocando tarkas y marcando el ritmo con golpes en la mesa. No se imaginan lo relajada que llegué a casa, totalmente oxigenada y semiflotando.

Otra cosa que comentan es que les gustaría aprender a tejer aguayos (esas telas tan lindas que tienen todas la mujeres aquí y que usan como atillo o maleta para transportar desde zanahorias hasta bebés); ese ejercicio encierra muchos valores: paciencia, perseverancia, tranquilidad, constancia, y realizarlo todas juntas supondrá otro ejercicio más de comunidad, de superación y puesta en común de saberes.

Además, encima de la casa de Julieta están construyendo la Pluriversidad (universidad de las Mujeres Creando Comunidad, no de la Mujeres Creando, que es otro grupo alunque un día fueron uno sólo). Van poco a poco porque hace falta plata (“pero la plata habiendo ganas, y nosotras tenemos muchas ganas, se consigue!”, me dice Julieta), pero ya se vislumbra un lugar para las mujeres, un día esperan abrir sus puertas a un espacio autogestionado (y en gran medida auto-construído) donde se podrá estudiar de otra manera, todas juntas, a partir del intercambio de conocimientos y la horizontalidad. Preguntaré más sobre el proyecto de la Pluriversidad y les cuento. Algo pueden ver en su blog.

Total, que para mí el feminismo comunitario es la posibilidad de crear y construir entre mujeres pero para todos, con una mirada inclusiva hacia la sociedad, donde teniendo claros los errores del patriarcado y el androcentrismo, se vaya configurando un modelo de sociedad más justo e igualitario a partir de la comunidad, desterrando modelos neoliberales individualistas y con una mirada clara puesta en el pensamiento feminista, o sea, desde lo que las mujeres tienen para aportar, y denunciando en todo momento el oprobio sufrido durante siglos, la discriminación, el maltrato por el simple hecho de ser mujer, la desigualdad de oportunidades, en suma, se trataría de intentar erradicar el patriarcado y convertir el mundo en un lugar donde la comunidad sea la base, pero una comunidad sin líderes ni lideresas, sólo personas en común unidad.

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