El proceso de cambio a 6 años de su inicio

Copio aquí algunos párrafos de un artículo que he leído en Época, una publicación semanal de análisis sociopolítico sobre todo nacional, aunque también se ocupa de noticias internacionales, además aparecen reseñas literarias o pequeños ensayos críticos; y si bien apoyan el proceso de cambio, no son condescendientes ni serviles, intentan impulsarlo, construir, ser parte de este cambio a través de la escritura. Debo su descubrimiento a dos amigos que llevan ya  un tiempito aquí, ya una vez os hablé de su blog. El artículo del que extraigo pedazos lo firma Juan Carlos Pinto Quintanilla, me decido a invertir media hora en transcribirlos porque dice muy bonito algunas realidades que vengo notando alrededor, intentando pasarles a ustedes, sin ser yo capaz de convertirlas por ahora en texto  coherente. Que les sean interesantes.

“El segundo mandato fue vislumbrado como el momento en el que debían desarrollarse las tareas estratégicas de transformación del país. Hasta entonces se habían logrado importantes victorias simbólicas en el proceso de inclusión que abarcaban políticas de redistribución de la riqueza, permitiendo bajar los niveles de extrema pobreza que históricamente nunca habían sido afectados. Esto, además de la inclusión política, en todos los ámbitos estatales, de actores políticos IOC [indígenas originarios campesinos].”

[…]

Con el protagonismo plenamente asumido en el contexto político, donde el Estado es poder y el poder se ejerce como sentido, se despliegan las certidumbres del desarrollo junto a un convencido nacionalismo que plantea una nueva historia para el país, en la que la transformación de las condiciones estructurales de pobreza de la mayoría implica la generación de nuevas posibilidades de acceso a mejores condiciones de vida con electricidad, agua potable, caminos, que permitan mayores empleos, salud y educación. Es decir, que en las circunstancias democráticas de transformación, sólo es posible construir condiciones de equidad, si desde el Estadose crea la infraestructura para permitir el acceso a los principales recursos de vida a la mayoría postergada y excluida.”

[…]

“Esta condición estatal que se metamorfoseaba con el poder, tenía una historia paralela en los propios movimientos sociales que habían sido los protagonistas de las principales transformaciones revolucionarias políticas frente al neoliberalismo. Además, ese reconocimiento, ese reconocimiento se encuentra claramente expresado en la Constitución cuando se dice que el Estado Plurinacional es la expresión de los movimientos y organizaciones sociales. La CPE [Constitución Política del Estado] propone un equilibrio de poder para cuidar que el Estado Plurinacional sea un instrumento del pueblo y no un poder separado de la gente.

Sin embargo, los movimientos sociales, constituidos principalmente por los IOC como vanguardia del Proceso de Cambio, luego de lograr las principales victorias acompañando la formalización electoral del proceso, asumieron que el Estado Plurinacional eran ellos y se replegaron a pelear por una mayor participación institucionalizada, convirtiéndose varios dirigentes sociales en funcionarios públicos ”.

Extractos de “Tipnis: un mirada desde la Bolivia que somos”, en Época, Año X, n.505.

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