Afuera de La Paz

Sorata es una pequeña ciudad (unos 3500 habitantes) del altiplano boliviano. Desde La Paz se toma el mismo camino que para ir al Titicaca, pero en vez de subir, llega un momento que uno empieza a bajar y cuando se llega estamos a 2600 metros, todo un alivio. Por la noche no hace frío.

En el bus (microbús llaman a las furgonetillas de 15 plazas) rumbo Sorata coincidimos con cinco muchachos argentinos de 19 años y con 4 antropólogos de Oruro (una ciudad al sur de la Paz). Al llegar a Sorata descubrimos que Bolivia es un destino fetiche de los adolescentes-jóvenes argentos, y que es un clásico venir acá en lo que ellos llaman “viaje de egresados”, o sea, recién entraditos a la universidad. En el trayecto charlé con los antropólogos, les hablé del documental que se va gestando y el sábado en unas escaleritas tranquilas del centro de Sorata les hicimos una entrevista. ¿Les hicimos?

Eva, habitante de la casa donde me quedo este mes, (ella prefiere que le digan Evita, a mí aún no me sale), antropóloga y divertidísima mujercita, trabaja con comunidades indígenas en La Paz. Así que hemos formado un efímero equipo en el que ella entrevista y yo filmo. Antes preparamos las preguntas entre las dos. A ella le sirve para su tesina y a mí las preguntas que ella plantea desde su disciplina me abren nuevas puertas y no paro de aprender, además de que configura un nuevo pliegue para el documental, al final va a ser un pupurrí de cosas en plan patchwork qué pa qué…

Gabriel y Boris (los antropólogos) nos ofrecieron un panorama de los movimientos sociales de mujeres. En su opinión algunos de ellos están siendo utilizados por el gobierno con un fin propagandístico, lo que conlleva en la práctica que no se reconozcan unos derechos realmente igualitarios para las mujeres. El caso más notorio parece ser el de las Bartolinas (Confederación Nacional de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias de Bolivia). Esta confederación tiene mucha fuerza (no sé si poder) y varias de sus integrantes tienen cargos importantes en el gobierno de Evo. Sin embargo, no paro de escuchar que son serviles al patriarcado, que reproducen esquemas de dominación masculina y, de hecho, aún no las oí una sola crítica al gobierno. Tendré ocasión de conocer a algunas Bartolinas pronto, ya se acaban las vacaciones, así que algo más podré contar próximamente.

Por su parte, los grupos feministas se sitúan a parte o alrededor del gobierno. Julieta Paredes (mencionada en post anterior, integrante de la Asamblea Feminista) ha sido asesora en la creación del “Plan Nacional de Igualdad de Oportunidades”. Inicialmente no tenía este nombre sino “Mujeres Construyendo la nueva Bolivia para Vivir Bien”. El actual gobierno del MAS (movimiento al socialismo) decidió cambiar el nombre para darle uno que, como señala Julieta, se queda dentro de los límites del lenguaje neoliberal que, en principio, este gobierno de Evo querría desterrar del país. No digo más.

De nuestra incursión en la juventud argentina poco tengo que decir, sólo que me jode que me pille un poco chocha, 10 años se notan a ciertas horas de la madrugada. Stop.

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