Hoy empieza todo

Bueno, ayer empezó esto que hoy copio y pego.

En la calle pregunto a una joven por una dirección. La avenida Camacho, allí están las casas de cambio y la mayoría de los bancos que operan en Bolivia. Ella me dice que va en esa dirección y emprendemos camino juntas. Menos mal que esta vez es de bajada, a 3660 metros cada centímetro se te mete en las sienes como una mala resaca.

Me cuenta que su hermana vive en Madrid, que está muy contenta, que por las fotos parece muy lindo aquello. Dice que quiere ir, algún día, pero que primero tiene que acabar sus estudios. ¿Y qué estudias? Me cuenta que está estudiando para ser piloto, pero eso debe de ser muy difícil… No tanto, es un año no más y después puedo pilotar aviones comerciales, llevar paquetes de acá a allá, por todas partes. Me cuenta también que querría ser militar, militar de aviación, y si no, futbolista. Pero esas son profesiones de hombres, le pincho yo. A mí eso me da igual, a mí me gustan esas cosas y las voy a hacer, pero acá hay aún mucho machismo. Seguimos hablando, me enseña unos murales que hay debajo de la avenida 6 de agosto. También le gusta pintar cuadros. ¿Y qué te dicen tus amigas de todas estas profesiones que imaginas? Ya hace tiempo que no veo a mis amigas, ya pasó… Eva, dieciocho años, vive en El Alto, una ciudad de más de un millón de habitantes todavía más arriba queLa Paz, una urbe de ladrillo visto (que no acabado) que empezó como barriada, pero al final constituyó un municipio independiente, concentra mucha criminalidad, pobreza, marginalidad. Allá arriba un cura alemán, el padre Obermaier, ha copado el tema de la fe llenando la ciudad de iglesias, todas igualitas.

Eva me deja derechita en los lugares donde puedo cambiar moneda y va a seguir viaje. Le pregunto si puedo grabarla un día, si le importaría contarme estas cosas y otras en su barrio, acaso cuando yo tenga más idea de qué ando haciendo por estas tierras. Me dice que sí, que encantada, que hasta pronto, y se despide.

No encuentro SUDAMER la casa de cambio que me recomendaron. Recostada entre sus faldones enormes como sus caderas descansa una mujer con los brazos escondidos en el rebozo. Me acerco y le pregunto. Pero mijita, no vaya usted a la casa de cambio, ¿a cuánto le dijeron? Yo le doy más. Me dice que 8.80, le digo que iré a la casa de cambio y que si es lo mismo vendré a ella. Vuelvo después de comprobar que en la casa de cambio está a 8.60 y ahora junto a esta mujer reposan otras dos. La de antes me dice que hable con la que está en medio, que ella sólo se encarga de dólares. Tras regateos consigo lo mismo que me dijo la otra, 8.80 bolivianos por 1 euro. Me da la plata, la cuento y faltan 100 bs. Señora, faltan 100, no, no puede ser, usted no sabe contar, mijita, riéndome le digo que me quiere engañar, se ríen las tres y me dicen que no, que no es eso, yo también me río, sobre todo de mí misma, ahí cambiando papeles de valores bien distintos en medio de una ruidosa avenida central. La jefa los cuenta y me da los 100 que faltan. Pregunto si puedo entrevistarlas, las otras dos dicen que no, pero la que cogió mis euros dice que sí, que vuelva cuando quiera.

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Un comentario el “Hoy empieza todo

  1. emma cohen dice:

    me gusta cuanto escribes porque parece cierto, y ese tu deje alegre aviva mi espíritu aventurero

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